1.El ingreso de algunos bienes industriales norteamericanos a nuestro mercado frente a los cuales tendríamos una competitividad nula.
2. El acceso de las empresas norteamericanas a las compras de nuestro sector publico.
3. Eventualmente someternos a fuertes sanciones económicas y comerciales por incumplir la legislación laboral y generar dumping social.
2. El acceso de las empresas norteamericanas a las compras de nuestro sector publico.
3. Eventualmente someternos a fuertes sanciones económicas y comerciales por incumplir la legislación laboral y generar dumping social.
4. La posibilidad de comprar varios tipos de seguros a compañías norteamericanas se puede convertir en un problema para las instituciones financieras y compañías del sector y en un factor de inestabilidad para el país.
5. El endurecimiento de las normas de propiedad intelectual sin duda representaran el mayor costo económico en este Tratado. En un reciente estudio de la OPS –descalificado por el Gobierno Nacional- se estimó en 400 millones de dólares el costo económico de prolongar la protección de las patentes en solo el sector farmacéutico. Además, se estimo que el aumentar el espectro de patentabilidad generaría un costo para la población de 1200 millones de dólares. A todo eso tendríamos que sumarle el costo de la prolongación de la protección de las patentes, derecha de autor y similar, en los otros sectores productivos. La cifra, si bien es muy difícil de cuantificar, no debe generarnos dudas sobre el alto impacto que tendrá en la población colombiana.
6. En el tema de las telecomunicaciones, Eduardo Pizano, como vocero de las compañías del sector, ha expresado múltiples reservas en temas como el uso de las redes por parte de privados, el trafico de llamadas internacionales y la prestación transfronteriza del servicio, entre otros, los cuales pueden conllevar problemas para compañías como EPM, ETB y Telecom, de las cuales los colombianos somos dueños y posibles damnificados.
7. Finalmente, por el lado de los ingresos tributarios aun no se tiene claridad sobre que podría suceder. El DNP estima que con la disminución de los aranceles el fisco nacional tendría una pérdida de 600 millones de dólares lo cual parecería a todas luces negativo dada la actual situación de déficit fiscal, pero el CIDE estima que lo que se perdería por concepto arancelario se recuperaría vía IVA e impuesto de renta –sin necesidad de aumentar la tasa impositiva- como producto de un mayor dinamismo en la economía, un creciente intercambio comercial y unas mayores tasas de crecimiento.
Oscar Andres Contecha Paniagua

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